Revista electrónica de la Sociedad de Etica
en Medicina
Etica en medicina. Historia evolutiva
Agustín
Candioti
Los problemas de la ética no pueden ser considerados fuera de
la conducta humana por estar ligada indefectiblemente al imperativo moral
incondicionado o categórico de Kant*. Es implícita a la naturaleza
del hombre y su elección de la moral, como función específica
del homínido. Está unida estrechamente a la dinámica
de la última etapa adaptativa de la evolución material, el
superior proceso que ha sido llamado por distinguidos lingüistas (Piaget*.
Vigotzky*, Stern*. Chomsky*, etc.), lenguaje interior o pensamiento verbalizado.
Por su dinámico accionar los seres humanos hacen un silencioso e
íntimo llamado a su conciencia. Es una respuesta entroncada con el
impulso adaptativo que desde el homínido primigenio se ha de trasladar
al código genético y su hélice de ADN, y como éste,
es un producto de los innúmeros condicionamientos que se adquieren
en la Ontogenia que luego han de plasmar en costumbres reaccionales o respuestas
elaboradas al medio ambiente.
Por su reiteración se transforman en estereotipos reaccionales
que finalmente se trasladan a la Filogenia encaramados en el código
genético como predisposiciones que se han de convertir en respuestas
adaptativas estereotipadas en permanente interacción con el medio,
por el dinámico accionar del estímulo-enseñanza y de
la autoenseñanza.
Por ello la ética se encuentra en estrecha relación con
las épocas y las culturas y con sus expresiones científico-culturales.
En un principio estuvo ligada lógicamente al individuo como expresión
de la necesidad de adaptación del predominio en su lucha poro sobrevivir
y ligada al mantenimiento de la especie a la que pertenecía.
Ese impacto inicial adaptado a las necesidades de supervivencia fue primero
individual y luego social, clara expresión de la superioridad evolutiva
que la especie Homo desarrolló sobre las otras especies animales.
Fue un real y trascendente salto de integración inherente a la condición
de la especie cuyo impulso evolutivo jerarquizante habría de pasar
a ser su característica esencial. Se encaramó en su máxima
expresión material complejizante, el Cerebro Humano. Asentó
su proyección al futuro en su lóbulo prefrontal, específico
de la especie humana, lóbulo de asociaciones cuya red neuro-sináptica
de información del orden de l0 a la 35 asegura prácticamente
sus posibilidades de desarrollo al infinito.
El concepto de ética indisolublemente ligado a estas expresiones
materiales evolutivas y muy dinámicas, base fundamental del actual
ciclo evolutivo, ha entrado en una nueva etapa de acelerado desarrollo con
el nivel psicológico humano de integración. Así pues
el Ser Humano-Social en la normalidad, unidad dialéctica indivisible
y heredera del prehomínido en su trascendental salto integrativo
del nivel animal al humano, conlleva implícita la ética como
un derivado imprescindible del principio de moralidad autónoma y
heterónoma aprendida, contenido en esa unidad vital e integrada,
unidad que representa el Ser Humano-Social. Sin duda la organización
socio-humana que se iniciara rudimentariamente con el prehomínido
y su etapa de socialización de agrupación en hordas por razones
de desarrollo y supervivencia, fue elaborando principios de convivencia
colectivos basados esencialmente en imperiosos impulsos de procreación
y proyección al futuro. La presión del medio colectivo social
fue la base y desarrollo de la familia con sus superiores instintos de solidaridad
y amor que trajo aparejado un fuerte sentido de defensa familiar, incorporado
a lo social.
Paralelamente y fundamentado en la necesidad del bien común,
principio de ordenamiento social (hordas primitivas), se fue trasladando
a la formación de familias y clanes con la consiguiente aparición
de principios de ética más consolidados. Se fue subordinando
así -como grupo- al primario impulso de asociación. Ello involucra
necesariamente el nacimiento de principios morales adaptativos en las primarias
organizaciones primitivas. La familia como medio de cohesión e integración
social, se basó fundamentalmente en la necesidad impuesta por las
grandes exigencias del medio ambiente natural. Se fue trasladando así
a la Filogenia.
Esos principios morales fueron sin duda en constante progreso y dieron
lugar al desarrollo de principios éticos implícitos en ellos,
progresivamente adaptados a las costumbres en vigencia en cada época
socio-cultural, y naturalmente por su asidua práctica, cada vez más
jerarquizados.
Se fueron así trasladando a los conglomerados sociales con normas
cada vez más firmes por las costumbres en boga, siendo absorbidas
y elaboradas por el superior nivel psicológico de organización
humano que dieron lugar a las leyes de convivencia social, única
manera de mantener el impulso evolutivo con sentido positivo, siendo gradualmente
aceptados por los componentes de la sociedad.
Es el proceso que por su práctica constante nos depara el adquirir
la seguridad en uno mismo y por ende en los valores morales los cuáles
son una expresión de profundo contenido social-humano creador de
conductas humanas de gran contenido ético como la solidaridad, el
amor, el respeto a los demás y a uno mismo, la libertad del pensamiento
orientado coherentemente a la dignidad, etc. Lleva todo ello implícito
la necesidad de ser cada día un poco mejor que el anterior como modalidad
superadora que crea primariamente en su carácter de obligatoriedad
social, condicionamientos positivos que contribuyen en forma sobresaliente
a mantener el equilibrio psicofísico del Hombre, en la normalidad,
favoreciendo de este modo el mantenimiento de la salud y el armonioso transcurrir
dinámico-funcional del organismo todo que se proyecta, a no dudar,
en el principio de superación que E. Kant* llamó "valor
absoluto de lo ético".
Se fueron conformando de este modo los principios éticos en consonancia
con los requerimientos y necesidades de la organización social en
marcha, en cuyo armónico desarrollo su dinamismo constructor podía
verse alterado por la existencia de enfermedad con la correspondiente perturbación
del dinamismo de la función. El instinto del Ser Humano-Social de
ser uno mismo conlleva la moralidad y con ella el desarrollo de la ética.
Este concepto es de fundamental importancia para la Medicina y el Médico
en su esencial objetivo final, curar. La ética es una respuesta adaptativa
fundamentada en la evolución material que incluye la del desarrollo
evolutivo del Ser Humano-Social.
Por otra parte es necesario tener en cuenta el gran predominio del hemisferio
cerebral derecho (R.W. Sperry*, fuente de la creatividad, con sus expresiones
de afectividad incluídas. Ellas impactaban superlativamente en el
creciente desarrollo del hemisferio izquierdo, con su corteza en vías
de desarrollo. Si tenemos en cuenta que el lóbulo prefrontal-propio
y exclusivo del homínido- es en la actualidad utilizado sólo
en el 10% de sus verdaderas posibilidades, cuanto más en aquella
época de neto predominio derecho que favoreció el despertar
de las artes y de la balbuciente tecnología, comprendemos la enorme
importancia de estas circunstancias materiales en la creciente evolución
del nivel psicológico de organización.
De gran valor es señalar la gran influencia de la enfermedad como
perturbación precoz del dinamismo funcional del organismo todo que
finalmente culmina en la lesión de la estructura biológica,
capaz de determinar alteraciones en la conciencia de la ética y provocar
comportamientos antiéticos de gran repercusión social. Esta
concepción individual se traslada también al contexto social
y la perturbación de su equilibrio dinámico puede crear o
producir conductas sociales de profundo contenido antiético como
son la violencia, las guerras, etc. y sus secuelas.
Se hizo necesario que esas civilizaciones primitivas realizaran un creciente
aprendizaje del mundo objetivo. Por ello la progresiva maduración
del nivel humano de integración en su proyección filoontogenética
en permanente interacción con los estímulos del medio, lo
que determinó la aparición del lenguaje humano, hito decisivo
en el proceso de hominización. Este fue precedido del extenso período
de la evolución morfológica en que el paso a la posición
erecta (vertical) involucró la horizontalización del cráneo
con su cambio de apoyo sobre el raquis que liberó a este de la presión
de los músculos temporales, creando las condiciones para que la utilización
de la mano, transformada en instrumento y con el auxilio del ojo, ampliara
el conocimiento de ese mundo objetivo.
Se crearon así las condiciones estructurales y funcionales necesarias
para permitir la aparición y desarrollo de la palabra que proporcionó
un gran impulso al crucial principio de señalización, ya esbozado
en los animales con su 1er. Sistema de señales de la realidad, y
perfeccionado por el cerebro humano con su capacidad de abstracción
y generalización del 2do. Sistema de señales de la realidad
concreta.
El origen de las palabras y su significado señaló con claridad
el pasaje de la praxis a la gnosis. Se perfeccionó así el
proceso de simbolización, base fundamental del creciente intercambio
de informaciones que impulsó el progreso del nivel socio-humano de
integración, facilitando la irrenunciable finalidad del homínido
fortalecida por la acción del trabajo. Cuando nuestros remotos antepasados
usaron el puño como masa y el pulgar e índice como pinzas,
se creó la técnica. Mano, cerebro y lenguaje determinaron
por su interaccionar conjunto el desarrollo de la inteligencia, o sea, la
capacidad de resolver problemas.
La creciente tendencia a la complejización, característica
esencial de la materia en movimiento, fue acelerando su capacidad constructiva
alcanzando su desarrollo más significativo con el Ser Humano-Social.
Se facilitó, en base a su propiedad de abstracción y generalización
su proyección creativa al futuro apoyada en el acto (praxis) y el
pensamiento (gnosis). Sólo la vida social a través de la Filogenia
llevó a la síntesis de la praxis, que significó hablar.
Fue el instrumento con que el homínido tomó conciencia de
sí mismo. La aparición del lenguaje escrito significó
un jalón decisivo en la cultura humana que la proyectó al
futuro basada en la historia evolutiva. Ello representó un gran salto
evolutivo adelante y actualmente nos encontramos en la etapa de Historia
Histórica como lo señala P. Lain Entralgo* en que la ética
y la cultura siguen su camino ascendente orientado hacia el creciente desarrollo
de la racionalidad.
De allí, como ya hemos señalado, el valor de la educación
basada en la enseñanza y la autoenseñanza en relación
con los valores constructivos del Ser Humano-Social con el desarrollo de
condicionamientos positivos y construcción de respuestas de gran
valor socio-cultural que facilitan, a no dudar, la llegada de la anhelada
etapa "la edad de la razón", etapa evolutiva del Ser Humano-Social
que indefectiblemente ha de llegar encaramada en la capacidad del lóbulo
prefrontal de desarrollar sus posibilidades de asociaciones de 10 elevado
a la 35.
Insistimos en el valor insustituible de la educación y en
la gran importancia de conocer la coherente utilización del estímulo-enseñanza
dirigidos a favorecer los valores auténticos del Ser Humano-Social
que se acrecientan, sin duda, con el desarrollo cultural del Ser Humano-Social.
De esta forma se fueron desarrollando los aspectos más positivos
de ese Ser Humano-Social. Como hemos señalado se transdujeron al
código genético en la Filogenia y pasaron a constituir lo
incondicionado o heredado, incluida la moral autónoma con profundas
raíces en la moral heterónima o aprendida en la Ontogenia,
en base a las ineludibles necesidades de la socialización y al creciente
desarrollo del pensamiento como medio de comunicación a través
del lenguaje, que dio nacimiento al pensamiento verbalizado o lenguaje interior,
que elabora la conciencia.
Resúmen
Se aborda la evolución histórica de la Ética
en el proceso del desarrollo material del Ser Humano-Social señalando
la necesidad ya en la etapa del prehomínido, de elaborar principios
de convivencia social en base a impulsos jerarquizantes de moral y ética,
rudimentarios como medio indispensable de la horda primitiva en su dura
lucha por la sobrevivencia y el mantenimiento de la especie. Gran importancia
adquirió, hace ya alrededor de 50.000 años, para la jerarquización
de esos principios éticos rudimentarios el naciente nivel psicológico
de organización e integración que se inició con la
adquisición y desarrollo del lenguaje como nuevo y perfeccionado
medio de comunicación y su expresión superior evolutiva, mecanismo
cibernético exclusivo del Ser Humano-Social de ajuste de la información,
el llamado Lenguaje interior, que fue precedido previamente para su constitución
y desarrollo en el niño por el Lenguaje Egocéntrico o habla
para sí mismo, paso previo al pensamiento verbalizado.
Este paso a la complejización e integración de las señales
del medio se produce con la maduración de la Corteza Cerebral por
mielinización, etapa que se completa tentativamente en la Pubertad
y Adolescencia sin límites precisos de tiempo en que se transforma
en Lenguaje interior que pasa a representar la base fundamental del desarrollo
psicológico evolutivo superior con el pensamiento y la conciencia
humanas.
Finalmente señalamos la existencia del llamado Lóbulo Prefrontal
propio y específico de la especie Homo que recién ha alcanzado
sus primarias etapas de desarrollo que se considera ilimitado, ya que está
asentado en la capacidad de creación de nuevas redes de asociación
de orden de 10 a la 35, que asegura la proyección de la especie Homo
al futuro jerarquizante. Es la base fundamental de la construcción
del pensamiento y la conciencia humanas, en él reside el impulso
del homínido para ajustarse progresivamente y de acuerdo a los progresos
de la Humanidad hacia el reinado de la Razón y el equilibrio psico-físico
constructivo individual y colectivo-social, con el inevitable desarrollo
del imperativo moral incondicionado y su correlato, la Ética.
Bibliografía:
1. Kant E.: Crítica de la Razón Pura (1781)
Crítica de la Razón Práctica (1788)
2.Chomsky N.: Lenguaje, 35. 1964. Ed. Fader-Katz, p. 25 a 28.
3.Lain Entralgo P.: Historia Universal de la Medicina.
Barcelona.1975
4.Piaget J.: Les origine de la pensée chez les enfants.
Press Univ. París 1947
La construcción de la realidad en el niño.
Bs. Aires. Ed. Proteo 1960
5.Sperry R.W.: Split Brain Approach to leaving problems.
En Neurosis. Rockefeller Unuv. Press 1967
6.Sperry R.W.: Cerebral Organization and Behaviour. Science
1961. 133. P. 1749 a 1757
7.Stern F.R.: Somatic aspects of emotional reactions. West
Virginia Medical Journal 1945. p. 179
8.Vigotzky L.: Pensamiento y Lenguaje. Ed. Lautaro. Bs.
A. Argentina
9.Vigotzky Luria A. Leontiev R.: Estudios sobre el lenguaje
egocéntrico. Proccd. of Ninth Int. Congress of Psichologie. New Haven.
1929. |