Revista electrónica de la Sociedad de Etica
en Medicina
Etica en medicina, doctrina y formación
Doctrina.
Es de reconocimiento universal que el hombre es un SER TRASCENDENTE
y que está identificación se realiza a través de la
ETICIDAD, cuyo contenido espiritual se basa en el reconocimiento de deberes,
tanto para uno mismo como para los demás.
El acto ético por el cual cada persona trasciende de sí
misma, se expresa en el encuentro con "los otros", como una forma
de reconocerme "yo" en primer lugar como INDIVIDUO y luego como
SER SOCIAL. Esta acción de reconocer y reaccionar con "el
otro" responde a un principio activo que posee carácter UNIVERSAL
porque tiene la validez de representar lo que todos pueden querer. Y ese
principio de acción es el IMPERATIVO MORAL ("obra de manera
que puedas creer que la máxima que gobierna tu acción pueda
convertirse en ley para todos los seres racionales"; E. Kant) De esta
raíz surge "el punto de vista moral individual" que en
la vida moderna se expresa en el terreno práctico en formas de una
vida moral "para todos", sin que sea necesario insertarse para
ello en los grandes sistemas religiosos universales.
Tanto la moral individual como la colectiva necesitan de individuos
responsables, voluntariosos y conscientes que aspiren a llegar a una comprensión
de su conducta moral, gracias al conocimiento de sus fundamentos y de un
"discurso ético" que los haga comprensibles y universales.,
mediante la razón práctica..
Muchos biólogos y antropólogos, - y tan importantes como
Waddington, Huxley, Mead,Simpson y Dobzhansky - consideran a la ÉTICA
como una respuesta de carácter adaptativo, cuya intimidad se encuentra
en lo más profundo del sistema genético. En esa misma línea
han trabajado Kohlberg y Piaget, estudiando el desarrollo de la conducta
moral a través de estadios vinculados con la edad y muy especialmente
con la educación recibida así como con la organización
social y sus cambios por la modernización.
La moral, vista desde una perspectiva antropológica, puede considerarse
como un mecanismo protector que compensa la vulnerabilidad que caracteriza
al hombre en su lucha por hacerse individuo, frente a las fuertes exigencias
de interacción y adaptación social, especialmente cuanto más
se diferencian las estructuras del mundo de la vida, en la actualidad muy
vinculado ello al desarrollo científico y tecnológico.
En estas circunstancias el problema ÉTICO fundamental es
el de garantizar un comportamiento efectivo de consideración y respeto
recíprocos, dirigido a mantener la integridad del individuo así
como la capacidad adaptativa de las relaciones interpersonales, que permitan
afirmar la identidad que nadie puede consolidar por sí solo.
Toda moral está conformada sobre un núcleo central
constituido por las ideas de IGUALDAD, SOLIDARIDAD, JUSTICIA y BUSQUEDA
DEL BIEN COMÚN y para entenderse en estas dimensiones, debe recurrirse
a la ÉTICA DEL DISCURSO que es una forma de interrelación
en la búsqueda de la verdad, mediante un proceso donde todos son
iguales y libres, no existiendo otra coacción que la resultante del
mejor argumento.
La "Ética del discurso" se realiza merced a un esfuerzo
de entendimiento racional de la vida moderna, mediante un aprendizaje en
el cual la ciencia permitiría conocer cuál puede ser "el
orden objetivo del mundo" para lograr elaborar contenidos morales que
serían válidos, aunque no tengamos un conocimiento científico
completo de ellos.
La organización social debe, por su parte, propiciar un funcionamiento
que mantenga la consistencia sistemática para MORAL y ÉTICA,
determinando cuales son las relaciones entre tomarlo como PRINCIPIOS y PRÁCTICA,
porque aquí radica la diferencia entre estos términos que
algunos autores identifican como similares, cuando está clara la
diferencia que existe entre REGLAS UNIVERSALES DE CONDUCTA y GUIAS DE CONDUCTA
PARA UNA CLASE PARTICULAR DE ACCIONES.
La responsabilidad de cada individuo exige que éste resuelva
sobre las formas de adquirir conocimientos de principios universales, para
aplicarlas a situaciones específicas y así justificar moralmente
los procedimientos a los que lo conduce su personalidad.
Los conflictos de acción aparecen en forma permanente en
la vida cotidiana. Requieren que los juzguemos moralmente y los conservamos
a través de acuerdos. Así como no hay una "ética
de la intención" sin un análisis de los principios y
las consecuencias y efectos de mantenerlos, tampoco hay una "ética
de la responsabilidad", salvo la que surge del conocimiento, la prudencia
y la razón práctica elaborados en términos de ÉTICA
DEL DISCURSO, que permitirá la aplicación de principios universales
cuando éstos hayan arraigado en las instituciones.
Es por ello que Borges dice, parafraseando a Samuel Johnson: "La
prudencia y la justicia son preeminencias que corresponden a todas las épocas
y todos los lugares; somos perpetuamente individuos enfrentados con problemas
morales... y sólo ocasionalmente geómetras".
Formación.
La hipótesis de trabajo en este tema es considerar que cada
vez que el médico evita, conscientemente o no, el discurso interpersonal
que lo puede acercar a la verdad del conflicto está adaptativo individual,
reemplazándolo por aparatos y procedimientos, se aleja del acto que
constituye el centro y eje de la ética de su conducta profesional.
Las formas que adopta la interrelación médico-paciente
se encuadra en las ciencias de la conducta, que son esenciales para la educación
del médico y que derivan fundamentalmente de los PRINCIPIOS PERDURABLES
de la medicina, cuya vigencia es, por lo tanto, permanente a pesar de los
dogmas cambiantes, del desarrollo del conocimiento científico y de
los diferentes ámbitos sociales.
Estos principios básicos para la medicina, son:
1) Alguien solicita con servicio y harían responde proporcionándoselo.
La medicina ha sobrevivido como profesión más por la validez
de este postulado de cumplimentación, que por el éxito de
sus teorías científicas o de sus prácticas, que en
última instancia dependen de esta acción esencial.
2) Las formas en que una persona enferma se reconoce como tal y busca
ayuda, continúan siendo las mismas desde hace milenios, aunque hayan
cambiado los conceptos sobre las enfermedades y los sistemas organizados
para curar o aliviar a los enfermos. El conocimiento de los factores psicológicos,
sociales, culturales y medio-ambientales es fundamental para el arte de
curar y a este hecho se vincula el aforismo que dice "no hay enfermedades,
sino enfermos".
3) El encuentro entre médico y paciente constituye un acto interpersonal
con características muy cercanas a un contrato social. La naturaleza
de este encuentro-breve o rogado, superficial o profundo, sensible o estructurado-constituye
el determinante primordial en el posible éxito del esfuerzo que ambos
emprenden.
El mensaje a los educadores médicos es entonces claro: la comprensión
y el conocimiento de los principios y acciones involucrados en la relación
médico-paciente, constituye la primerísima prioridad entre
los objetivos de la formación médica.
4) La conservación clínica es el método esencial
del ejercicio médico. Los fundamentos de esta observación
incluyen la entrevista, el examen físico y la atención puesta
en la conducta.
Ser un observador sensible y sagaz, lleva tiempo y trabajo disciplinado
porque ni la tecnología, que presta una inestimable ayuda, ni el
reduccionismo físico-químico, pueden reemplazar la observación
y el relevamiento de datos que surgen de la entrevista y el examen médico.
5) El razonamiento clínico, el juicio y la capacidad de decisión
son los procedimientos analíticos del médico. La información
es procesada por la mente humana -la más perfecta y compleja de las
computadoras- que posee además la capacidad de captar las sutilezas
y matices de la personalidad y las emociones, inherentes al carácter
de "humano" del sujeto. La metodología del pensamiento
es científica y relacionada más con las Ciencias Naturales
que con más Físico-químicas o las Matemático-estadísticas.
El significado de lo dicho puede resumirse en una frase de Peabody:
"el tratamiento de una conformidad total puede ser totalmente impersonal;
el cuidado de un paciente es un acto totalmente personal".
Actualmente es necesario reconocer que el énfasis de la
medicina occidental se ha centrado en el desarrollo tecnológico para
captar las patologías, olvidando las necesidades de ampliar el conocimiento
de las dimensiones psico-sociales en la enfermedad y en los enfermos, aplicando
- cuando ello sea posible- el método científico, como paradigma
de aventura intelectual, necesario para conocer mejor que incluir esas dimensiones
en la educación del estudiante de medicina y del médico.
Está suficientemente demostrado y desde hace años
en muchos lugares del mundo, que el creciente costo de la medicina deriva
de la sobre-utilización de los sofisticados procedimientos tecnológicos,
debido a las deficiencias en la formación clínica y en conocimientos
psico-socio-culturales sobre los pacientes.
A continuación se señalan los que se consideran objetivos
básicos para la formación médica, aclarando que estos
principios requieren de actividades que permitan apreciar y evaluar las
conductas adoptadas.
1) El currículum básico en ética tiene que
ocuparse de los problemas que el médico encontrara con mayor frecuencia
en la práctica diaria, en lugar de insistir en situaciones excepcionales
que cursen raramente.
2) El carácter moral de los estudiantes ya está formado
para el tiempo en que inician sus estudios médicos. Por consiguiente
el currículum no podrá proporcionarles más que conocimientos
intelectuales y habilidades para la interacción, que permitan al
carácter moral una adecuada expresión en la conducta.
3) Los temas deberían ser orientadas en los años
pre-clínicos y analíticos de situaciones de interacción
durante los años de práctica clínica.
4) Algunos temas esenciales se vinculan a las siguientes cuestiones:
- 4.1) la capacidad para identificar aspectos morales en la tarea cotidiana;
- 4.2) la capacidad para obtener un consentimiento o rechazo válidos
para determinado tratamiento, mediante el análisis de pares antitéticos
como: persuasión / coerción; competencia/incompetencia; lenguaje
comprensible/lenguaje incomprensible;
- 4.3) cómo proceder si el paciente es parcial o totalmente incompetente
para aceptar una propuesta de tratamiento;
- 4.4) cómo proceder sin el paciente rechaza el tratamiento;
- 4.5) cuándo es moralmente valido retener información
al paciente;
- 4.6) justificación y límites de la interrupción
el secreto médico;
- 4.7) aspectos morales en pacientes terminales;
- 4.8) distribución equitativa de atención de la salud
en la población.
Por último, creemos necesario recordar lo que sostenemos desde
hace años en el aspecto de Formación: no hay fórmulas
éticas que puedan desprenderse de deducciones abstractas, porque
la naturaleza de la ética es ser personal y no transferible en forma
completa porque no existe la posibilidad de construir una moral por falta
de elementos simples y repetibles. En otras palabras, no hay una sistemática
de la ética y es por eso que no puede enseñarse en un sentido
ortodoxo, aunque sí puede aprenderse.
IMédico Clínico. Miembro fundador de
la Sociedad de Etica en Medicina (A. M. A.) y actual Pro-Secretario de la
misma. |