Revista electrónica de la Sociedad
de Etica en Medicina
Etica y educación
Dr. Luis A. Allegro
Hay una relación dialéctica entre educación
y ética. En dicha dialéctica, hay una ética
de la educación y una educación de la ética.
Tomaré únicamente la segunda vertiente: la educación
de la ética y dentro de la educación, me referiré
a algunas someras nociones de la psicología del aprendizaje.
Esto lo diré desde la óptica de un psicoanalista.
Por otra parte hay un franco parentesco entre el educar, el
enseñar y el aprender. El enseñar y el aprender
son dos funciones de una misma situación, como las dos
caras de una moneda: ambas constituyen una totalidad, de tal
modo que nunca se da una de ellas sin la participación
de la otra. El maestro que enseña a sus discípulos,
a su vez también está aprendiendo de ellos. Cuando
esta tarea de educar se realiza dentro del ámbito que
está exclusivamente destinado a ello (como la universidad,
la escuela o el taller) a esta función se la llama "docencia".
Pero el enseñar y el aprender se dan en cualquier ámbito
y en todo momento. Aquí tenemos un punto importante en
cuanto a la ética: se aprende y se enseña dentro
y fuera de los ámbitos académicos, en la vida misma
y en todos los escenarios del cotidiano vivir.
Como se enseña la ética.
La ética se enseña con el ejemplo y se aprende
con el modelo. Ejemplo y modelo son dos versiones de una misma
realidad: se diferencian según el punto de vista del que
hace la lectura: si es del que enseña o si es del que
aprende.
En el que enseña, la ética debe ser un producto
ya logrado e incorporado en la forma de pensar y en el comportamiento,
mientras en el que aprende en cambio, debe ser un producto a
lograr. Esto, supuestamente debiera ser así, pero no lo
es del todo, pues la ética no se termina de aprender nunca.
Jamás se llega al producto definitivamente terminado;
siempre se está en permanente adquisición.
El "homus ethicus" - por llamar así al componente
ético del ser humano - es una gestaltung en permanente
modificación, cosa que debiera serlo en el sentido del
"mejoramiento beneficioso". Las nociones de "bien"
y de "bueno" deben constituir el soporte y carril de
dicha permanente modificación.
¿Como se produce el aprendizaje de la ética?
Por identificación con el modelo. Esto es básico
en todo aprendizaje. El niño toma a alguien, a una persona
(al padre, al maestro) como modelo y se identifica con él,
incorporando tanto sus comportamientos, como su forma de pensar.
Hay un modelo biológico que es útil para extraer
explicaciones que pueden ser aplicadas a lo que nos interesa:
el metabolismo celular. Si observamos al microscopio a un organismo
unicelular como la ameba, veremos que cuando está frente
a una partícula alimenticia, ella emite un pseudopodio,
que es una prolongación de su protoplasma, cuya finalidad
es englobar a dicha partícula, la deglute y la incorpora
dentro de su propio cuerpo celular. Por otra parte, también
se ven elementos del interior que son expulsados al exterior
por un fenómeno inverso al anterior. Este intercambio
que se da en un doble sentido de adentro hacia afuera y viceversa,
es seguramente la actividad más importante del fenómeno
que llamamos vida.
En el psiquismo también se da un fenómeno de
incorporación de elementos, de información, de
conocimientos que vienen de afuera y un fenómeno de expulsión
de elementos, de conocimientos, de información que van
desde el psiquismo al mundo externo. A la incorporación
psíquica se la llama introyección o identificación,
mientras que a la expulsión, se la llama proyección.
La relación maestro-discípulo.
El modelo de incorporación mencionado antes, se lo
ve con toda claridad en toda relación de aprendizaje.
Esto se destaca especialmente en la relación genitor-hijo
(o padre-hijo) y en la de maestro-discípulo. La relación
genitor-hijo constituye normalmente un vínculo de carácter
simbiótico en un sentido psicológico, en el cual
se da una fuerte comunicación emocional y afectiva entre
ambos integrantes de la fórmula. Este componente afectivo-emocional
es fundamental y fundante en todo aprendizaje: el amor es el
puente que canaliza la adquisición en el que está
aprendiendo y es el pegamento que estabiliza dicho aprendizaje.
Por amor, el niño toma a su genitor como modelo y lo incorpora
como una totalidad en todos los aspectos que lo caracterizan
como persona. De esta incorporación in toto, se produce
un metabolismo interno, psíquico, por el cual se efectúa
una selección y aceptación de aquellos aspectos
que le son útiles en su proceso de identificación,
y una eliminación de aquellos otros que no le son útiles.
Lo mismo ocurre en el discípulo en su relación
con el maestro: lo toma como modelo de persona e incorpora su
forma de ser, de comportarse, de sentir y de pensar. La calidad
del vínculo y su permanencia en el tiempo son
los pilares que darán el grado de solidez de lo que se
aprende: cuanto más intenso es el afecto y mayor es el
tiempo de dedicación, más significativo y más
perdurable será lo que se adquiere.
Este proceso de aprendizaje producirá con el tiempo
un enriquecimiento interno y con ello el desarrollo de la autonomía
y de adquisición de la propia personalidad. Entonces se
producirá un robustecimiento de la capacidad de discriminación
que le permitirá distinguir y separar aquellos rasgos
que se adoptan como propios, de aquellos otros que se distinguen
como ajenos. Así se adquiere la ética.
La ética tiene que ver con el comportamiento humano.
La relación genitor-hijo constituye la matriz que configurará
los cimientos de la ética del individuo. Lo mismo puede
decirse de la relación maestro-discípulo.
La socialización de la ética.
La familia (o el grupo familiar) constituye el marco en donde
se inicia el proceso de socialización del individuo, que
será luego continuado por el jardín de infantes,
la escuela, el barrio, el taller o la universidad. Estas serán
las instituciones que modelizarán los criterios éticos
del individuo.
El término genitor se refiere tanto al padre como a
la madre. A través del padre el niño aprenderá
a relacionarse con el universo masculino y a través de
la madre, lo hará con el universo femenino. En la relación
triangular padre-madre-niño, encontrará un interjuego
de relaciones positivas (de amor) y negativas (de odio) que constituirá
un verdadero laboratorio, en el cual se entrenará su proceso
de socialización.
¿Qué es lo que se transmite?
Aquí es importante diferenciar dos niveles: 1) En el
nivel informativo que incluye el científico o el artístico,
lo que se transmite fundamentalmente es el conocimiento y el
desarrollo de aptitudes. 2) En el nivel ético, se transmite
todo aquello que tiene que ver con lo personal. Esto se refiere
a la fórmula que está dada por los rasgos de
personalidad y muy especialmente con la transmisión
de la escala de valores, como el concepto de lo bueno
y de lo malo, de justicia e injusticia, de generosidad, de solidaridad,
de lo dañino, de lo peligroso, del afecto, del amor, de
lo trascendente, de lo útil, etc. Dentro de los rasgos
de personalidad hay un imponderable que es muy difícil
de describir pero muy fácil de reconocer: es todo aquello
que se puede incluir en el concepto de "buena persona".
Quizás esto sea lo más importante que se debe transmitir.
Que el maestro sea una buena persona es seguramente la condición
docente más importante. Cuando esto es así, el
maestro lo transmite fácilmente y de mil maneras distintas.
Pero esto -aunque importante- todavía no es suficiente.
Es necesario que el proceso de aprendizaje no se detenga conformándose
con lo logrado. En ética se impone la necesidad de continuar
mejorando y enriqueciendo el producto ético ya adquirido.
El "criterio de mejoramiento" junto con el concepto
de "ser una buena persona" son los pilares que debe
transmitir toda educación en ética.
ETICA EN MEDICINA.
Se está dando un cambio muy importante en la ética
de la medicina y en su enseñanza. La enseñanza
de la medicina mantuvo durante mucho tiempo una estructura que
conservó las costumbres adquiridas en sus orígenes
en la Edad Media. Cada médico, dentro de su consultorio,
ha mantenido una relación autoritaria con su paciente.
En la enseñanza de la medicina ocurría lo mismo.
Cada cátedra ha sido un feudo; el profesor, el señor
feudal y los discípulos, sus vasallos. De este modo se
transmitía el conocimiento médico y junto con él,
se transmitía el modelo ético.
La actividad central era la llamada "clase magistral".
Se desarrollaba en el aula, que era una especie de anfiteatro
en forma de semicírculo. En el mismo, en el frente había
un estrado formado por una tarima sobre la cual había
instalado un gran escritorio formado por una especie de mostrador,
detrás del que se sentaba el profesor titular flanqueado
a ambos lados por los profesores adjuntos. El resto de los colaboradores
de cátedra, como ser los jefes de trabajos prácticos
y los ayudantes se ubicaban debajo de la tarima y a los costados,
dando inicio de esta manera a la estructura de subordinación
que caracterizaba el funcionamiento de todo el sistema. Este
conjunto daba la impresión de un tribunal y de hecho que
cumplía con esta función durante los exámenes.
Los alumnos se sentaban en la herradura que formaban los asientos
que le daban al recinto, la forma de anfiteatro. La distancia
entre los alumnos y el profesor era enorme y esta distancia
espacial geométrica se transmitía en la distancia
afectiva y emocional. La ubicación alta de la tarima obligaba
a una relación vertical entre el profesor y los distintos
escalones de esa formación piramidal.
En la clase de Anatomía, el profesor solía vestir
- como si fuera una toga -el clásico guardapolvo, gorro
y barbijo, todo inmaculadamente blanco y las manos ensobradas
en los clásicos guantes de goma adelantando de este modo
el uniforme de cirugía. Así se transmitía
la enseñanza y así se transmitía el modelo
ético de la práctica médica.
Todo este feudalismo, el médico lo trasladaba primero
al hospital y luego a su consultorio. El ritual comenzaba en
la sala de espera que era la antesala obligada para que el enfermo
perdiera su autonomía y terminara en una situación
de total sometimiento. El Rp que figura aún actualmente
en toda receta médica, significa "Yo ordeno"
e indica que la prescripción médica era una orden
que debía ser cumplida sin cuestionamientos.
Evolución de la ética en medicina.
La medicina tiene una tradición ética muy antigua
y noble: es el juramento hipocrático que está dentro
de la colección del corpus hipocrático. En él
se declara que la justificación moral de la medicina es
el bien del enfermo. El médico está al servicio
de los mejores intereses de sus pacientes. Este es el gran fundamento
moral del juramento hipocrático que todavía se
sigue practicando.
Hoy la nueva moral médica se apoya en tres principios
fundamentales: el de autonomía, el de beneficio
y el de justicia. Estos tres principios se constituyen
en las virtudes éticas del médico. Esto significa
que el médico virtuoso como tal (en tanto médico)
debe tener un comportamiento que sea autónomo, justo y
aplicado al beneficio del paciente. La autonomía
parece ser un concepto muy difícil de explicar incluso
en el campo de la filosofía. Kant entiende que las personas
deben ser tratadas como fines y no como medios. La benevolencia
es la virtud de las profesiones de ayuda: el médico debe
más de lo debido. La justicia era para Platón,
la virtud social por antonomasia.
Se está dando un cambio en el viejo modelo ético.
La vieja ética era paternalista, dogmática y
autoritaria, en la cual el paciente perdía totalmente
su autonomía y el médico - como si fuera un padre
- tomaba las decisiones y actuaba sin dar mucha explicaciones.
Hoy en cambio, las decisiones son compartidas entre médico
y paciente. Es más aún, siempre que se pueda,
el médico actúa como un asesor científico-profesional
que da todas las informaciones necesarias para que sea el mismo
paciente quien tome sus propias decisiones. Esta es una ética
democrática, no vertical como la anterior, en donde están
en un mismo plano de igualdad horizontal tanto el médico
como el paciente para tomar las decisiones y llevar adelante
el proceso del tratamiento. Dentro de esto se inscribe el "consentimiento
informado".
El consentimiento informado es un procedimiento que hoy se
está imponiendo en la práctica médica: el
médico debe dar a su paciente, todas las explicaciones
e informaciones que sean necesarias para que éste tome
una buena comprensión del padecimiento que lo aqueja y
de esta manera pueda participar activamente en la decisión
respecto del tratamiento a seguir. Lo importante es que el paciente
asume la decisión o en todo caso, esta decisión
es compartida con el profesional. Este procedimiento implica
algunos problemas que pueden derivar en complicaciones y que
es necesario conocer. En el paciente se pueden reconocer dos
participaciones componentes: la enfermedad y el enfermo. La enfermedad
es la entidad nosológica que está atacando a su
organismo: por ejemplo, la úlcera gástrica. El
enfermo es el individuo que está soportando el ataque
de su enfermedad y frente a la cual, reacciona según su
propia personalidad, o sea, según las reacciones psíquicas
propias de su emocionalidad. Las emociones del paciente movilizan
defensas psíquicas que interfieren en la toma de conocimiento
de la enfermedad: hay aspectos que el enfermo se niega a reconocer
y se produce una distorsión del grado de verdad que él
puede llegar a adquirir. La síntesis es que la información
del diagnóstico moviliza reacciones del paciente que le
dificultan enormemente la captación de la verdad y esto
incide en el resultado que es la información necesaria
para que el consentimiento informado cumpla la función
ética a la que está destinado. Pero esto se va
resolviendo cada vez mejor.
Estamos en una marcha progresivamente ascendente. Tanto las
instituciones como la sociedad se van democratizando, lo que
redunda en una redistribución de las responsabilidades
y en la toma de mejores decisiones. El futuro es promisorio. |